Tratamiento Oncológico y el síndrome de mano – pie. Aprende a tratarlo
¿Durante tu tratamiento oncológico has presentado dolor, hinchazón, enrojecimiento en tus manos y pies? Al menos un 75% de las personas que se someten a tratamiento oncológico han padecido eritrodisestesia palmoplantar. Descubre de qué se trata.

Muchas de nuestras lectoras nos han pedido que ahondemos sobre la relación que hay entre el tratamiento Oncológico y el síndrome de mano – pie o eritrodisestesia palmoplantar (EPP por sus iniciales). Un efecto secundario que algunas ya han tenido que enfrentar, generalmente, sin saber en principio de qué se trata. En algunas, genera solo inquietud, en otras, el dolor, el miedo y la impotencia son inevitables.

Queremos compartirte entonces en que consiste esta molestia que suele presentarse durante e incluso, tiempo después de culminar el tratamiento oncológico. De antemano te advertimos que, aunque puede ser una etapa incomoda, es tratable y temporal. Debe atenderse de inmediato para evitar que el tratamiento se torne traumático.

En qué consiste el síndrome de mano – pie

El síndrome de mano – pie o eritrodisestesia palmoplantar, es un cuadro patológico de carácter tóxico, que afecta la zona cutánea. Una dolencia directa que se presenta, como su nombre lo dice, en las palmas de las manos y los pies causado por algunos agentes quimioterapéuticos.

Inicialmente puede manifestarse a través de una molesta sensación de hormigueo en las palmas y alteraciones sensitivas en las mismas. Progresivamente, se adhieren otros síntomas como:

  • Enrojecimiento parecido al causado por el sol
  • Hinchazón
  • Sensibilidad al tacto
  • Piel tirante
  • Callosidades y ampollas

En los casos más críticos:

  • Descamación o agrietamiento de la piel
  • Ulceración y dolor intenso
  • Infección (Si no se atiende con sumo cuidado)
  • Perdida de función (Esto a causa de la poca tolerancia al dolor al caminar o usar las manos)

Estos síntomas pueden presentarse en otras zonas aisladas como la región inguinal, axilar, la superficie dorsal de las extremidades e incluso, en la zona genital. Entonces, si presentas estas lesiones en estas partes de tu cuerpo, ya sabes que puedes tratarlas del mismo modo que en las palmas de pies y manos, como te enseñaremos más adelante.

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Ante la aparición de estos síntomas, debes actuar con calma y mucha paciencia pues son más comunes de lo que parece. Según los resultados de una investigación realizada por la Unidad Funcional Oncológica de Cáncer de Mama. Hospital Universitario “Virgen de las Nieves”. Granada del 75% de los pacientes que en promedio la padecen, el 22% presentan afección leve, el 40% moderada y tan solo un 15% de forma severa. En esto influye mucho los cuidados previos que tengas con tu piel, en especial, en las zonas en que se manifiesta.

Las uñas también se afectan

En el caso de las uñas, suelen verse más afectadas las uñas de las manos que las de los pies, esto debido a su exposición. La onicodistrofia, es la afectación que retrasa el crecimiento de las uñas y la alteración de su color natural. En los casos más extremos, pero poco frecuentes, la onicolisis destruye la uña.

Otras dolencias de carácter más invasivo y doloroso, son la Perionixis y la Paroniquia que causan inflamación en la zona periungueal (Alrededor de las uñas). Puede causar la aparición de eritemas y descamación alrededor de estas (los conocidos “padrastros”). Puede presentarse pequeñas e incómodas fisuras que, aunque no son infecciosas si pueden elevarse a ese estado si no se cuidan durante su aparición.

Qué relación existe entre el tratamiento Oncológico y el síndrome de mano – pie

Toda. Estas son algunas de las molestas secuelas que trae consigo el tratamiento. Cabe reconocer que, si son el costo temporal a tolerar a cambio de la cura definitiva a un enemigo mayor como lo es el Cáncer, soportar por un tiempo el dolor y la incomodidad sería un precio justo.

Así es. Los fármacos utilizados para llevar a cabo el tratamiento oncológico y el síndrome de mano – pie están directamente relacionados. Eso depende de cada fármaco y de cómo lo acepte tu organismo. Según el informe aprobado por el American Society of Clinical Oncology (ASCO®) estos algunos de los fármacos con los que se presenta con mayor frecuencia esta patología temporal:

En Quimioterapia

  • Capecitabina (Xeloda)
  • Citarabina (disponible como un fármaco genérico)
  • Docetaxel (Taxotere)
  • Doxorrubicina (disponible como fármaco genérico)
  • Fluorouracilo (5-FU)
  • Floxuridina (disponible como un fármaco genérico)
  • Idarrubicina (Idamycin)
  • Doxorrubicina liposomal (Doxil)
  • Paclitaxel (Taxol)
  • Vemurafenib (Zelboraf)

En terapia dirigida

Axitinib (Inlyta)

Cabozantinib (Cabometyx, Cometriq)

Regorafenib (Stivarga)

Sorafenib (Nexavar)

Sunitinib (Sutent)

Pazopanib (Votrient)

Es importante que tengas en cuenta que no todos los pacientes sometidos específicamente a alguno de estos fármacos pueden presentar sintomatología relacionada con el síndrome de mano – pie y el nivel de afectación es variable, lo que depende en sí, de la resistencia de cada individuo a dichos fármacos.

Aprende a prevenir y manejar el síndrome de mano – pie

Resulta bastante útil que tengas presente, de acuerdo con el tratamiento que tu especialista haya decidido tratar tu cáncer, en cuanto tiempo aproximadamente, aparecerán los síntomas o al menos algunos de los anteriormente mencionados.

En el caso de la terapia dirigida, estos pueden aparecer entre las primeras seis semanas del tratamiento. Con la quimioterapia, pueden manifestarse hasta entre dos a tres meses después de culminado el tratamiento.

Si notas que estos síntomas aparecen, sería útil que le informaras a tu equipo médico, dado que, en algunos casos, pueden intentar con otro medicamento o al menos, pueden asistir el manejo de los síntomas.

¿Cómo puedes autocuidarte?

Inicialmente, mantente alerta a cualquier irregularidad por más insignificante que parezca. De igual modo, si no notas nada fuera de lo común, es mejor que también sigas estos auto cuidados:

  • Evita al máximo el contacto con agua caliente.
  • Báñate con agua fría, secando tu piel posteriormente con golpecitos suaves con una toalla suave.
  • Mantén tu piel siempre fresca cada que lo consideres necesario. El agua o paño lo más frío posible son un excelente opción. Usa hielo para obtener la temperatura más baja que soportes, eso sí, evita el contacto directo con la piel. Haz esto por al menos 15 a 20 minutos sin excederte.
  • Extrañarás por un tiempo el sol. Evita el contacto directo con este o cualquier otra fuente de calor.
  • Evita actividades de cualquier índole que generen alta fricción en cualquiera de las zonas que pueden verse afectadas, al menos durante las primeras 6 semanas del tratamiento.
  • Olvídate de tener contacto con sustancias químicas o abrasivas. Esto incluye incluso nuestro jabón y champú de baño. Para eso, utiliza un Syndet que es un dermolimpiador con pH neutro.
  • Para humectar utiliza cremas que no contengan químicos, perfumes o sean muy densas. Pueden causar irritación ya sea por sus componentes o por el “efecto invernadero” (Elevación de la temperatura y resequedad) que causan en la piel. Hidrátate con mucha delicadeza usando un emoliente cutáneo libre de parabenos y sustancias nocivas para tu piel.
  • Evita el uso de guantes de látex o goma pues estos, lejos de aislar factores como el calor o las sustancias irritantes, tienden a empeorar los síntomas. Si es necesario usarlos, lleva debajo de estos unos guantes de algodón blanco.

Cuidar tus pies también es relevante

Muchas veces por no decir siempre, menos preciamos los beneficios que nuestros pies nos dan. Gracias a ellos podemos darnos el lujo de movernos de un lado a otro cuando nos parezca, podemos disfrutar de actividades festivas, deportivas y sociales, gracias a ellos. Por eso no debemos olvidarnos de ellos nunca, menos en este engorroso momento para ellos.

  • En el caso de los pies, procura usar al menos durante el periodo del tratamiento calzado fresco y ventilado, que no ejerza presión ni acalore tus delicados pies.
  • Evita caminar descalza, ya que, la fricción con el suelo sería mayor y el riesgo a contraer infecciones fungicidas aumentaría. Puedes utilizar calcetines deportivos, algunos de estos tienen control de fricción y de acudir temperatura.
  • En caso de que aparezcan callosidades o uñas afectadas, no repares en a un especialista o podólogo para iniciar el tratamiento adecuado y posterior remoción de estos.

Tratamiento en equipo

Tu médico también puede orientarte y aplicar las medidas necesarias para contrarrestar los síntomas de la eritrodisestesia palmoplantar. Inicialmente, puede considerar reducir las dosis de quimioterapia o en su defecto, ante un caso extremo, cambiar el fármaco o suspender por un tiempo el proceso.

Así mismo, tu médico podrá ordenar algunos medicamentos que mitigan los síntomas como cremas corticoesteroides, analgésicos tópicos o de vía oral.

Durante la sesión de quimioterapia es bueno aplicar bolsas de hielo bajo las palmas tanto de los pies como de las manos (Aisladas con algún tejido suave). No en todos los casos resulta útil, pero hacerlo no pierdes nada. Si tu centro médico no te las proporciona, puedes llevarlas tú, ya sean elaboradas artesanalmente en casa o que compres bolsas de gel frío.

Hasta aquí te hemos puesto al tanto de todo lo que implica la relación entre el tratamiento Oncológico y el síndrome de mano – pie. Ahora que sabes que hacer, guarda esta información sin importar si ya terminaste tu tratamiento con éxito. Recuerda que en algunos casos puede presentarse tiempo después.

Si te pareció útil esta información, no dudes en compartirla con las personas que están comenzando su tratamiento. Si entre todos nos ayudamos, enfrentar el tratamiento oncológico será más fácil.

Si tienes dudas al respecto o relacionado con otros temas como la alopecia, la mastectomía u otro, puedes contactarnos al 313 296 09 08 o déjanos aquí tu comentario que con gusto te asesoramos.

¡Livit contigo!

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